Queda ya poco tiempo para que amanezca en Puebla de Sanabria (Zamora). María se levanta a las tres de la madrugada para estar en un obrador a las cuatro. Justo cuando ella salga de trabajar, en Ciudad Rodrigo (Salamanca), Manuel entrará para hacer su jornada de tres de la tarde hasta el cierre en un bar. A las doce de la noche, Juanjo ya tiene puesto su uniforme y empieza su primera ronda de vigilancia en una empresa de Aranda de Duero (Burgos). En Carrión de los Condes (Palencia), José da una vuelta por la nave para echar de comer a sus terneros. En San Leonardo de Yagüe (Soria), Clara desayuna apresuradamente para llegar a tiempo a la primera clase del día.
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| línea de transporte de energía |
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| Centro de Operaciones de la Cuenca del Duero |
“Son 48 grupos hidráulicos de todos los tamaños, desde pequeñitos de 1,2 megavatios hasta el de Aldeadávila II (Salamanca), que es de 216 megavatios.
Llevamos el control integral de las instalaciones, incluidos parques de alta tensión y presas”, explica Benito Granado. “La operación es el proceso de arranques, paradas y control de grupos, regulación y disminuciones en función del mercado. Recibimos unas 36.000 señales distintas de esos 48 grupos hidráulicos, como alarmas, temperaturas y niveles”, detalla.
Potencia en alerta
Lo que hace verdaderamente única a la energía hidroeléctrica radica en el concepto de ‘potencia en alerta’, es decir, “la que podría entregar a la red en menos de diez minutos si fuera necesario”, según explica el jefe del C. O. C. “La Cuenca del Duero tiene unos 3.300 megavatios instalados.
Ahora estamos produciendo solamente 365 pero tenemos en alerta 2.000 megavatios que se podrían entregar a la red con gran rapidez”, comenta, señalando en un ángulo de la pantalla central. “Una central nuclear ronda los mil
megavatios, así que casi podríamos decir que tenemos ahí paradas ahora mismo dos centrales nucleares. Si una nuclear tiene una avería importante y tiene que ser desacoplada de la red, la única forma de aportar energía con rapidez sería con la hidráulica”, compara.
Llegado este momento, cabría preguntarse qué ocurre con la energía eólica, que ya superó desde el año 2009 en producción a la hidráulica, en España y en Castilla y León. Concretamente, la eólica generó 7.600 gigavatios hora, mientras que la hidráulica apenas llegó a los 5.700, sobre un total de 24.000, que fueron completados con las centrales térmicas y con la nuclear de Garoña (Burgos), según datos del Ente Regional de la Energía. “Es cierto que la producción eólica es superior a la hidráulica pero depender del viento no es lo mismo que depender de agua embalsada con la enorme potencia en alerta que permite tener. Ésa es una virtud que solamente tiene ahora la energía hidráulica”, destaca Benito Granado, quien también pone de manifiesto la relevancia de la Cuenca del Duero, que ronda el dos por ciento de la producción nacional y el 15% de la producción hidráulica nacional, mientras que en Castilla y León supone el 18% de la producción total y el 80% de la hidráulica.
Entre explicaciones técnicas, surge una de las dudas que se oyen con frecuencia en los lugares próximos a centrales hidroeléctricas, relativas a las prebendas en el precio de la electricidad que deberían recibir quienes habitan la zona donde se genera fluido eléctrico.
puede estar parada pero Zamora seguirá recibiendo electricidad en cualquier caso porque la red eléctrica está interconectada en toda España y Europa”, señala.
“La energía viaja por la red en función de la demanda. Los productores de todo el sistema aportan energía, buscando siempre el equilibrio entre la demanda y la producción ya que, por desgracia, no se puede almacenar. Si Asturias demanda, la red aporta energía a Asturias pero si allí no hay medios de producción, llegará de Andalucía, de Castilla y León o de Francia”, agrega.
En este sentido, los expertos apuntan que el consumidor final no llega a entender la importancia real de presas como las de Ricobayo. “Se piensa que la energía está ahí, a nuestro antojo, y que no cuesta nada producirla pero, cuando la gente conoce nuestras instalaciones y nuestro trabajo, cambia mucho su opinión sobre lo que es la energía”, afirma Benito Granado.
| Presa de Ricobayo |
Maravilla de la ingeniería
A finales de la década de 1920, los ingenieros se enfrentaron a un gran reto para iniciar la construcción del Salto de Ricobayo, obra que marcó un hito en la ingeniería europea, considerando la tecnología y los medios de la época. Las obras empezaron en 1929 y la central entró en servicio seis años después.
Con el aprovechamiento de los saltos del Duero se inicia la construcción de los grandes embalses de regulación, con centrales a pie de presa, que hasta ese momento no habían sido construidos ni en España ni en Europa. “Cualquier ingeniero de hoy contempla esta obra con muchísimo respeto porque es impresionante. Hoy sería un auténtico desafío hacer una construcción así, sobre todo por las enorme cantidad de horas de trabajo y detalles como las uniones de esas virolas, por ejemplo”, hace ver Luis Ángel Martín, jefe del Centro de Producción de Ricobayo, mostrando en la cámara de las válvulas las cuatro tuberías de tres metros de diámetro que atraviesan el corazón de la presa para llegar hasta la central.![]() |
| Turbina |
La seguridad es fundamental tanto en el exterior como en el interior, con un compromiso específico con la formación. Cada detalle está previsto de la forma más puntillosa, incluida la forma de aparcar un vehículo, siempre con el morro apuntando hacia la salida. “Parece obvio pero hay que indicarlo, por si acaso hubiera que abandonar las instalaciones con rapidez. Si estás mal aparcado puedes formar un embotellamiento”, apostilla Martín. “¿Qué es esa sirena?”, pregunta el redactor. “Si no nos ves salir corriendo; tú, tranquilo”, responde uno de los técnicos con una sonrisa.
Cada vez queda más lejano en el tiempo ese mapa que ocupa una de las paredes en la central más antigua, en el que se muestra la red de transporte en 1942. En aquellos años, se apoyaba fundamentalmente en la central de Ricobayo, con una línea a Bilbao y a Madrid y dos más a Cáceres y a León. “Era una red de transporte de energía muy sencilla comparada con la actual red mallada”, relata el jefe del Centro de Producción.
La construcción de este entramado remite a una parte muy importante de la historia reciente de España que, además, ha permitido un detenido estudio, gracias al aporte documental con el que se gestó lo que hoy es el fondo fotográfico y filmográfico de Iberdrola, que refleja la evolución de las obras y que se considera uno de los mejores archivos de la historia industrial española y uno de los mejores de Europa.
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| El Rey Alfonso XIII visita las obras de Ricobayo |
Y, todo ello, sin contar con efectos colaterales que dieron la vuelta al mundo, como el traslado, piedra a piedra, de la joya visigoda de San Pedro de la Nave, templo del siglo VII que fue llevado a la localidad de Campillo para evitar que desapareciera bajo las aguas.
Con las explicaciones de los expertos, la presa de Ricobayo muestra por capas todos sus secretos, permitiendo al visitante una completa visión, desde la espectacular estampa que ofrece desde arriba, con una caída de un centenar de metros, hasta la imagen de la estructura en contrapicado, perfectamente encajada en el paisaje, para examinar la central exterior de Ricobayo I y descender después, con la emoción de circular por los túneles horadados hasta la ‘Caverna’, como llaman a la central subterránea de Ricobayo II, de finales de los años 90.
La magnitud de las instalaciones y la comprensión, aunque sólo sea a grandes rasgos, de lo que en ellas ocurre, hace comprender por qué la explotación integral del río Duero constituye uno los mayores logros de la historia centenaria de Iberdrola, que aúna los esfuerzos continuados de sucesivas generaciones de personas que han aprovechado las oportunidades del mercado eléctrico, con los objetivos últimos de responder a las demandas del desarrollo industrial y del bienestar de la sociedad española.








