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| Capiteles de Santiago de los Caballeros |
En el siglo XI, los canteros eran poco menos que juglares medievales, contadores de historias y vivencias que dejarían constancia de su visión del mundo y la religión católica con la piedra tallada en los capiteles. En pleno románico, esas imágenes esculpidas iban desde escenas de la Biblia hasta alegorías de fauna y vegetación, pasando por imágenes eróticas.
Uno de los capiteles más llamativos está en la iglesia de Santiago de los Caballeros de Zamora y muestra, precisamente, eso: la lujuria. Quizá, para advertir de los peligros de los pecados de la carne o, al contrario, para tratar, incluso con más normalidad que ahora, lo que en el fondo era la percepción de la sexualidad de ese cantero.
Así lo cuenta Fernando Pérez, arquitecto y director del proyecto cultural Zamora Románica, que ha coordinado los trabajos de restauración en los veintidós templos románicos de Zamora.
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| Pinturas aparecidas en Santa María la Nueva |
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| Santa María la Nueva |
Esos capiteles, esas policromías, cientos de detalles en las iglesias estaban deteriorados o ya perdidos.
Diez siglos con sus consiguientes conflictos, siempre con la sombra de la desidia y el olvido, pasan factura. En ese punto aparece en 2008 la idea del proyecto Zamora Románica, impulsado y financiado por la Junta de Castilla y León con el objetivo “no sólo de restaurar los veintidós templos que hay en Zamora capital, sino también de que sea una intervención que sirva para que no se siga deteriorando el edificio y para que se conserve con un estado lo más original posible”, comenta Fernando.
Lo que se encuentran los más de doscientos trabajadores que pasarán por Zamora Románica hasta que concluya en octubre de 2012 no es fácil. Iglesias utilizadas casi como almacenes, como Santo Tomé o la ermita de los Remedios, deterioro en el interior y el exterior de los templos, “además de que es impensable que las iglesias queden como estaban en su origen en el siglo XI o XII, con todas las reformas e intervenciones que han sufrido a lo largo de los siglos”, señala Pérez.
Lo primero a la hora de afrontar una restauración de esta magnitud es documentarse, “recogiendo no sólo los trabajos históricos que se han realizado sobre estos templos sino una investigación propia para el proyecto, sobre el proceso constructivo de la iglesia y su evolución. Después analizamos qué problemas tiene cada iglesia, dibujamos piedra a piedra para tener todos los datos, las marcas de cantero, las pinturas… todo”, explica Fernando.
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| Fernando Pérez con su equipo técnico |
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| La consejera de Cultura visita las obras de Zamora Románica |
En estas restauraciones “hay cientos de anécdotas, de cosas curiosas o sorprendentes que se han encontrado, como en la ermita de los Remedios, donde en una excavación apareció la mesa de altar enterrada; la sacamos, la recuperamos y ahora está otra vez en el interior de la iglesia”. Fernando Pérez relata orgulloso buena parte de las innumerables aportaciones de este proyecto.
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| Capitel de Santo Tomé |
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| Iglesia de Santo Tom |
Todo ello, relacionado con una expresión muy de moda en los últimos años; poner en valor. “Para mí, esa expresión, aunque ahora esté un poco manida, representa muy bien lo que se hace en este tipo de trabajos. Por ejemplo, con el trabajo que se ha hecho en las portadas porque, en su día, se eliminaron los atrios para que luciesen mejor, pero eso también ha conllevado un gran deterioro. Lo que hemos hecho ha sido restaurarlas, en San Vicente o San Claudio, de tal forma que no se pierda la visión de esa portada y esté protegida. Eso es una puesta en valor, que la gente que vaya a una iglesia pueda apreciar detalles que a simple vista no ves y que sí están ahí”, argumenta Fernando Pérez.
| Iglesia de La Horta |
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| Capitel de San Claudio de Olivares |
Además, 2.500 escolares de toda Castilla y León y de otras comunidades autónomas han pasado por las diferentes iglesias y han construido un pequeño arco o han intentado colorear una de las pinturas que se estaba restaurando”.
El esplendor
El románico en Zamora comienza cuando Alfonso III llega al río Duero, “se asienta aquí y, durante tres siglos, el río va a ser la frontera con el Islam y para que ese primer asentamiento, el Semura o Semuret, tenga categoría de ciudad tenía que tener diócesis; así que el Rey le concede a la Iglesia muchas propiedades para hacer la diócesis”, así lo explica uno de los historiadores zamoranos más ilustres, Herminio Ramos.
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| Panorámica de Zamora |
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| Herminio Ramos |
Todo ello, en apenas doscientos años, incluida la Catedral de Zamora, construcción que impulsó Alfonso VII El Emperador, “y que sirvió para dar un gran empujón a esa segunda mitad del siglo XII en la que se completa el esplendor románico en Zamora”.
| Interior de la Catedral de Zamora |
Después, ¿qué pasó? ¿Por qué se ha perdido gran parte de aquél patrimonio milenario? “Por el modernismo, la evolución de la vida y las costumbres, el descuido del pueblo y de algunos gobernantes a lo largo de los siglos, es una lástima, pero pese a todo Zamora sigue contando con un potencial románico envidiable a nivel mundial”, según apunta el historiador.
Doce pasos sagrados
Si por algo se caracteriza el románico que hoy conocemos en Zamora es por estar completamente asimilado por la ciudad, absorbido por el resto de construcciones y, salvo en honrosas excepciones como Santiago del Burgo, con una cierta falta de visibilidad para el viandante.
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| Capiteles de Santiago el Burgo |
Para Herminio, uno de los casos más significativos es el de la iglesia de San Antolín, “porque el edificio de viviendas que hay casi pegado se construyó en terreno propiedad de la iglesia, una de las épocas de mayor crecimiento de la construcción, y ahí es como que se ha comido la iglesia. Era el afán de levantar a veces sin pensarlo suficiente, porque anda que no había sitio en Zamora para no haber construido en terreno sagrado”.
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| Turistas visitan la Iglesia de San Juan |
El proyecto de Zamora Románica se encamina en esta misma dirección, “que lo que queda se preserve, que sirva como testimonio de lo que ha habido, por eso las nuevas generaciones tienen que conocer lo que hay y lo que hubo para que lo cuiden. Porque, ¿cómo sería esa Zamora de 66 iglesias ahora? Sería un paraíso del patrimonio aún más de lo que es”, se pregunta y al tiempo se responde evocador el historiador.
Al igual que los canteros en el siglo XI se tomaban ciertas licencias en los capiteles y dejaron así constancia de su momento histórico, en nuestra época contemporánea son otros artistas los que se han encargado de conservar el legado y, a su vez, aportar su visión. En Zamora, uno de los más emblemáticos es, sin duda, el pintor Antonio Pedrero. A través de su talento, el románico de Zamora contará para la posteridad también con la protección su legado.
| Antonio Pedrero |
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| La consejera de Cultura en las obras de rehabilitación de San Cipriano |
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